sábado, 21 de noviembre de 2020

 GRANIER REGRESA. CHUCHO ALMEIDA, SEGURO

Tp211120 Sucesión RUMBO NUEVO


TRANSPARENCIA

POLÍTICA

Erwin Macario

 

El juicio del 2021

 

Yo jamás hubiera ido a

tocar las puertas de mis

vecinos, me refiero a los otros

16 municipios, si hubiera dejado

cuentas pendientes. Andrés Granier/

Entrevista de Enrique Lodoza

 

Ahora que el PRD “ha cedido”, es un decir, al PRI la candidatura a la presidencia del municipio de Centro,

en la alianza opositora que con el PAN registrarán para arrebatar el poder a Morena en Tabasco, valen las palabras de Andrés Granier Melo.

El periodista Enrique Lodoza entrevistó al químico, en el año 2006, cuando era uno de los aspirantes a ser el candidato del PRI a gobernador de Tabasco.

Fue, Granier, el primer alcalde de Centro que llegó a la gubernatura. Manuel Gurría ganó la alcaldía, y mucho después fue gobernador sustituto, pero no cuenta porque abandonó el cargo de presidente municipal: rindió protesta y pidió licencia para ir al Departamento del Distrito Federal con el regente Carlos Hank González.

Granier Melo había sido un buen presidente municipal, un buen servidor del pueblo, eso que el PRI presume le sigue dando triunfos.

Enrique Lodoza Muñiz, en la entrevista que publica Homero T. Calderón, en septiembre de 2005, en la revista Tierra Libre, le dice al entonces aspirante “usted anda caminando… ¿qué ha tenido, ha habido alguna reclamación alguna vez? Digo, porque uno sale a la calle y…

—Lógico, lógico; uno cuando ocupa un cargo de elección popular, pues uno compromete muchísimas cosas. Yo no he tenido reclamos mayores. Mira, de la gente hoy hay una verdad que ya no se puede ocultar; la gente hoy te expresa en la cara lo que siente. La gente cuando fue atendida o la gente cuando fue escuchada o cuando fue rechazada por el gobernante te lo dice igualmente en tu cara.

Hace 15 años lo dijo el Chelito Granier y hoy más que nunca es una realidad. Y más fuerte. No sólo te lo dicen en tu cara, te lo escupen al rostro.

Un político con vergüenza, si ha fallado al pueblo, debe hacer lo que ya entonces practicaba el futuro candidato a alcalde de Centro por la alianza tripartita PRI-PRD-PAN:

Yo jamás hubiera ido a tocar las puertas de mis

vecinos, me refiero a los otros 16 municipios, si hubiera dejado cuentas pendientes. Cuentas pendientes no nada más a los números se refiere: el haber rechazado a la gente, el no haberla atendido.

Y deja esa lección valedera hoy más que nunca: “el haber gobernado a puerta abierta hoy es uno de los requisitos que exige la ciudadanía y que por fortuna pude cumplir cabalmente”.

Ser el viable candidato a alcalde, ganador indiscutible, aunque muchos piensen que Morena va a defender con todos sus recursos esa alcaldía —por lo que el PRD “cedió” a cambio de concesiones todavía inconfesables de los otros municipios— me hizo revisar la historia, las palabras y los hechos.

En tiempos electorales valen las comparaciones. Los hechos avalan los discursos, las palabras.

Basta revisar las hemerotecas para ver las diferencias. Granier empezó a gobernar el tiempo de las vacas flacas que profetizó su secretario de gobierno Humberto Mayans.

Tuvo más lluvias, más tempestades que ahora y el pueblo lo sigue queriendo y respetando. En esa entrevista dice que va a tocar puertas. Que los jueces están en la calle, es la gente.

Su viable candidatura no sólo abre posibilidades a la alianza que lo postulará, sino a los políticos que están cerca de la gente, que no la han engañado, que no le han cerrado la puerta, que no les han mentido.

En esta columna se han manejado nombres de quienes parecen navegan a contracorriente en la política a falta de padrinos en el poder, cuando la realidad es que la gente puede hacer que sean quienes presidan los próximos ayuntamientos y las diputaciones locales.

Uno de ellos, insisto, tiene a favor el argumento de hoy. El aspirante por Morena a la alcaldía de Paraíso,

ingeniero Jesús Alejandro Almeida.

Chucho Almeida, como su pueblo le conoce, es gente que ha servido y puede tocar las puertas de sus vecinos. No pueden acusarlo de engañar a sus paisanos, de cerrarles las puertas, de rechazarlos, no haberlos atendido en los cargos municipales que ha tenido.

Tiene derecho y va a tocar las puertas a su tiempo. Sabe que esos jueces, ese pueblo, le conoce bien.

 

  

 

 

 


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